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Puede que en algún momento nos encontremos ante la situación de encontrar trabada una gaveta y notemos que parece “inflada”, impidiendo que podamos abrirla, por haberse “pegado” a su base.
Esto puede deberse a efectos de la humedad del ambiente o por accidentes con algún líquido derramado, lo cual puede hacernos temer la pérdida de un mueble, parte de él o, peor aún, su contenido.
Antes de correr a buscar ayuda, debemos tener claro que la humedad del ambiente puede provocar que elementos como la madera o contraenchapado aumenten su volumen, pero no todo está perdido.
Lo primero que debemos hacer es llenarnos de paciencia, ubicar algún material que suavice la superficie, como por ejemplo una vela que tengamos guardada por previsión en nuestra casa.
Una vez ubicada y con delicadeza, vamos a pasar la vela por los bordes de la gaveta, en las zonas que notemos más trabadas; una vez hecho esto, intentaremos halarla suavemente, a fin de poder cubrir mayor extensión de su superficie con la cera para que “resbale” y ceda hasta lograr su apertura.
En la medida que se vaya impregnando la madera con la cera de la vela, podremos ejercer un poco más de fuerza al momento de halarla, pues a veces el engrosamiento de la madera retarda este proceso.
Cuando lo logremos, revisamos el estado de la madera, con la finalidad de recuperar la gaveta. Si aún está húmeda, la colocamos donde reciba algo de luz y aire natural, así se evitará que adquiera el olor característico de la humedad y podrá secarse por completo, luego de lo cual verificaremos si encaja como antes en su base; de no ser así, es posible que necesitemos lijarla para rebajar el grosor adquirido, recuperando su utilidad.

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